miércoles, 28 de noviembre de 2012

RECORDANDO



Hacia tiempo que no me pasaba por allí, no sabia si recordaban mi paso por ese local, ya hacia años de mi ultima visita. la noche era fría,  típico de enero, había nubes, y amenazaba caer lluvia......pero no me importaba, mas bien, me gustaba, una temperatura, y un ambiente único para el lugar al que iba.

A lo lejos se veían las luces, de la casa, parecía como si hubiera una fiesta, mas que nada, para no alarmar a los vecinos, por si se oían voces.......nadie sabia nada de las practicas que se daban en ese lugar.

Al llegar a la verja, pude ver un para de personas, un hombre y una mujer, vestidos el de negro, y ella de color morado, (como ponía en la invitación, que había recibido) con dos capas a juego, guantes, y mascaras......

Me salieron al paso, y les entregue mi invitación, me abrieron la puerta, y una vez estuve dentro del jardín, me pusieron una cinta de seda negra a modo de pulsera en la muñeca izquierda. Y me acompañaron hasta la puerta.

Llame al timbre, y sin hacer ningún ruido, se abrió suavemente, y una luz blanquecina, y sonido de música, y sonido de voces y risas, la acompaño........nada mas lejos de la verdad, pues en la sal no había nadie, excepto unos maniquíes, y un equipo de sonido.

Me recogieron el abrigo, y los guantes......me ofrecieron una mascara, la cual rechacé, ya que yo ya llevaba la mía propia. La que hacia años que correspondía a mi avatar, y para la ocasión, hice fabricar.

Una vez enmascarado, una mujer de gran belleza física, y solo vestida con un corsé rojo, que realzaba su figura, y unos zapatos de tacón, de altura imposible.......me invito a seguirla, por los pasillos de la casa, hasta alcanzar un pasillo que llevaba hasta la piscina, situada en la parte trasera de la casa, habiendo construido un pasillo opaco, ajeno a las miradas de los vecinos, poco habituados a aquellas fiestas. Una vez llegados a la piscina, y detrás de la misma , encontramos unas escaleras, que nos llevaban hacia la parte subterránea de la finca, que antes albergaron una importante bodega.

En las escaleras hacia humedad, y el frió del ambiente me hizo estremecer, pero no advertí ningún cambio en la bella mujer que me precedía, que continuaba su caminar pausado y seguro, de las paredes colgaban antorchas, que hacían el camino mas lúgubre, con las paredes llenas de manchas de humedad.

Finalmente llegamos frente a una puerta, la mujer se paro enfrente y llamo al picaporte, se oyeron pasos, y la puerta con una quejido se abrió..........del interior  salió una gran cantidad de calor, olor a cera, quejidos, risas, música, y voces.....la mujer que me había acompañado hasta allí, me miro, toco mi pulsera de seda negra, y me dio un beso en los labios....dejándome allí.

Pasado el umbral de la puerta, otra mujer de indudable belleza, semidesnuda, y también con mascara, me esperaba, no tenia un cuerpo escultural, como la anterior mujer, pero tampoco me importaba..Crei reconocerla, pero no dije nada, lleva un tatuaje, en la zona del cóccix, con forma de Dragón, dentro de un triskel, rodeado de rosas negras.

La luz, venia reflejada, de cientos de velas de diferentes colores, alturas, y anchuras, repartidas por la sala. Personas hablando cómodamente de pie y sentadas, en butacas, y sillones, conversaban, sin inmutarse del ir y venir, de  hombres y mujeres, vestidos únicamente con un collar al cuello, moviéndose por la habitación sirviendo canapés y bebidas.

En el fondo de la habitación, pude ver, a un hombre y una mujer, encadenados a un poste, unas líneas rojas en su piel, delataban que habían sido azotados, por y para placer de los visitantes de tan singular fiesta. Ambos tenían los ojos tapados, y en la boca llevaban unos pañuelos rojos, a modo de mordaza.

En una pared, al lado de donde se encontraban ellos, vi que había diferentes látigos, y aparatos de diferentes usos, para utilizar por parte de los asistentes. Una mujer, vestida con un precioso corsé, rojo, y falda, negra, con un increíble corte frontal, que dejaba ver, sus piernas enfundadas en unas medias de rejilla negra, con unos zapatos de tacón infinito en rojo, del mismo color que el carmín de sus labios, me invito a que los usara con la pareja allí atada, o que si veía a alguna de las mujeres que servían, que me era interesante, que sin ningún temor la cogiera, y me la llevara, a alguna de las estancias habilitadas, para jugar.

Le agradecí la información, acto seguido saque de mi chaqueta un látigo, compuesto por varias tiras de diferentes colores, y deje caer unos azotes en el cuerpo de la mujer encadenada. Dándome cuenta, de que había personas de la sala mirándome.

Pasado unos instantes, guarde mi látigo, y me dispuse a tomar una copa de cava, cómodamente sentado, y así poder escoger a la mujer que me serviría para jugar en alguna de las dependencias. Pasado un rato, entro en la sala un hombre vestido únicamente con una túnica negra, y emplazando a los visitantes, a pasar a la sala contigua, donde se exponían los esclav@s, para ser repartid@s entre los asistentes.

No era fácil, había mujeres de una gran belleza, y otras mas normales, pero todas allí dispuestas, para servir, de la mejor forma posible a los caprichos de quien las tomara.

Finalmente, me decidí, por una chica pelirroja, y por una chica morena, ambas tatuadas, la primera con un tatuaje, de un cisne en su nalga derecha, y la segunda con un tatuaje, de un cuchillo, y una rosas en la parte izquierda de su espalda.

Recogí las cadenas que ambas llevaban junto a su collar, y las hice seguirme, por los pasillos, hasta encontrar una habitación que fuera cómoda, para los tres. Una vez entramos, cerré la puerta, les puse sendos pañuelos en los ojos, y cogí las cadenas y las desenganche de los collares. Cogí de la mano de la morena, y la lleve hasta la pared, donde la hice colocar de espaldas a mí, acto seguido, hice subir a la pelirroja, encima de una mesa maciza, y colocarse en posición de revisión. Pude sentir, como se erizaba su piel, al tacto con mi mano.

La observe atentamente, la palpe, por todo su cuerpo, y comprobé que estaba húmeda, y le di una azote con la mano abierta en su culo.......su cuerpo se arqueo,  pero no lanzo ni un suspiro. La hice levantar y le ordene que cogiera su cabellera en una trenza, con dos anudadas, una en la punta y la otra a mitad. Echo esto, pase una cuerda por su trenza, y le di una vuelta por su cuerpo, haciendo hincapié, en su vagina, que ya estaba bien húmedo......y pasando por ambos lados del  cuello, hasta la trenza, nuevamente. Sabiendo que la cuerda se impregnaría del flujo de la esclava. La enganche con el collar a la pared, y la deje ahí, con las piernas bien separadas.....

Cogí, a la morena, y después de revisarla, la hice poner de cuclillas debajo de la otra sumisa, y le ordene que le lamiera la vagina. Ddespués cogí un látigo, y me dedique a azotarla por toda la espalda, piernas, y culo, hasta que sentí sus gemidos, entre el placer y el dolor. Y así seguí  hasta que vi que las marcas pasaban de rojo a morado. Y me senté a descansar, mientras ellas seguían.

Después de relajarme, y denegarle el orgasmo por, varias veces, hice levantar a la morena, la puse de pie en medio de la sala, le ate las manos a una cadena que bajaba del techo, y con las piernas bien abiertas, la deje ahí. Cogí a la pelirroja, le entregue el látigo, e hice que azotara a la morena. Ante su negativa, ate a las dos juntas, y me dispuse a azotarlas a la par, parando para descansar y echarles cera, o un cubo de agua, rascarlas con un cepillo, volver a azotarlas, hasta que finalmente la morena, grito la palabra de seguridad: AZUL.

Y en ese momento pare, fui a desatarlas, y las ayude a caminar hasta una cama grande que había en la habitación, y las deje allí estiradas, marchándome, y dejándolas para que reposasen, antes de llegar a la puerta, vino la misma bella mujer, del corsé rojo, y me pregunto si no deseaba nada mas, y le dije que no....... que cuando la morena se despertase......me la enviara a casa........


Este relato a ganado el primer premio de Relatos de Mansión de Amas..................gracias.